FC CARTAGENA - ANTEQUERA (1-0) JORNADA 32. PRIMERA FEDERACIÓN.

El Cartagena se agarra al playoff con un triunfo de fe

El FC Cartagena vuelve a creer. El equipo albinegro se impuso por 1-0 al Antequera en el Cartagonova en un partido de sufrimiento, de los que marcan temporadas… y duerme en puestos de playoff.
El Cartagena se agarra al playoff con un triunfo de fe. Foto: fccartagena.es
El Cartagena se agarra al playoff con un triunfo de fe. Foto: fccartagena.es

No fue un encuentro brillante, pero sí uno de esos que valen oro. Los de Íñigo Vélez sacaron adelante un duelo muy igualado gracias a un solitario tanto de Chiki desde el punto de penalti, en una acción revisada por el VAR que terminó decantando la balanza del lado albinegro.

El Cartagena suma así su tercera victoria consecutiva y se mete de lleno en la pelea por el ascenso, demostrando que este equipo ha aprendido a competir en los momentos clave de la temporada.

Sufrir también es ganar

El partido no fue sencillo. El Antequera, lejos de ser un rival cómodo, dominó fases del encuentro y generó peligro, incluso con un penalti que pudo cambiarlo todo… pero el balón se estrelló en el poste.

Ahí apareció el otro gran protagonista de la tarde: Lucho García. El guardameta volvió a ser decisivo con varias intervenciones de mérito, sosteniendo al equipo cuando más lo necesitaba y confirmando el gran momento defensivo del conjunto albinegro.

Porque si algo define a este Cartagena es su solidez: siete porterías a cero en las últimas jornadas hablan de un equipo que sabe sufrir y competir.

El sueño vuelve a estar vivo

El triunfo no solo deja tres puntos en casa. Deja algo más importante: ilusión.

El Cartagena se acuesta en puestos de playoff, a la espera de otros resultados, pero con la sensación de que depende de sí mismo en este tramo final.

Hace semanas parecía complicado, pero este equipo ha cambiado la dinámica y ha vuelto a enganchar a la afición. Ahora, el objetivo está claro: seguir sumando y defender con uñas y dientes una plaza entre los mejores.

El Efesé vuelve a creer. Y Cartagena, también.

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