RESUMEN DEPORTIVO DE ESTE AÑO QUE SE MARCHA

El 2025 en tres imágenes

Jimbee Cartagena (arriba) el día que se proclamó campeón de liga, FC Cartagena (abajo a la izda) en el momento que se consumaba su descenso a Primera RFEF y CB Cartagena (abajo a la dcha) durante el playoff de ascenso a ACB/ Fuentes imágenes: JIMBEE CARTAGENA; FC CARTAGENA Y CB CARTAGENA

El deporte cartagenero cierra 2025 con un balance que no se entiende únicamente desde los títulos, los descensos o las clasificaciones. Un año marcado por la consolidación de un campeón que ya compite desde la estabilidad, la irrupción de un proyecto que creció más rápido de lo previsto y la caída de otro que terminó pagando errores acumulados durante demasiado tiempo. Tres imágenes, dos caras y una cruz, que explican mejor que cualquier cifra el momento actual del deporte en Cartagena y los retos que afronta de cara al futuro inmediato.

El año 2025 quedará en la memoria del deporte cartagenero como un ejercicio de contrastes muy marcados. Un año que no se explica únicamente desde los títulos o los descensos, sino desde la solidez —o fragilidad— de los proyectos que los sostienen. Tres imágenes resumen lo vivido, pero también ayudan a entender hacia dónde se encamina la ciudad en términos deportivos: la consolidación definitiva de un campeón, el impacto de un crecimiento acelerado y el desgaste de un modelo que terminó colapsando.

JIMBEE CARTAGENA: CUANDO GANAR EXIGE EVOLUCIONAR

El segundo campeonato de Liga consecutivo del Jimbee Cartagena no solo confirmó a los meloneros como campeones, sino que consolidó definitivamente un modelo deportivo basado en la continuidad y la coherencia. El título, logrado tras derrotar al Barça en casa en el cuarto partido de la final, simbolizó la madurez competitiva de un proyecto que ya no vive de momentos puntuales, sino de rendimiento sostenido.

Ese mismo planteamiento se trasladó al pasado verano, cuando el club optó por una política de refuerzos muy contenida. Solo se incorporaron Povea —finalmente cedido al Alzira— y Renato, cuya llegada quedó marcada por una grave lesión que le mantiene apartado de las pistas. Un escenario que obligó al club a reaccionar con precisión en el mercado, apostando por la llegada de Juninho, un jugador de primer nivel que eleva el techo competitivo del equipo mientras Renato completa su recuperación. Además, el proyecto seguirá fortaleciéndose en enero con la incorporación de Lucas Farias, una operación pensada para reforzar la plantilla de cara al tramo decisivo de la temporada.

El conjunto melonero lograba en junio un histórico bicampeonato de liga tras derrotar al Barça/ Foto: JIMBEE CARTAGENA

En lo estrictamente deportivo, el Jimbee ha vuelto a demostrar en este curso que es un equipo fiable incluso en contextos de máxima exigencia. Compite con paso firme en la Champions League, donde ya se encuentra en cuartos de final y tratará de repetir —o mejorar— la experiencia de la pasada temporada, cuando alcanzó la Final Four. En paralelo, sigue vivo en la Copa del Rey y afronta también la Copa de España con el cartel de aspirante real.

El calendario inmediato no permite tregua. El próximo 3 de enero arrancará la Supercopa de España, donde los de Duda se medirán al Peñíscola, una prueba más del nivel de autoexigencia con el que convive el equipo. En liga, el Jimbee se ha mantenido durante meses en la zona alta, siguiendo la estela de El Pozo y del Barça, aunque el cierre del año dejó un aviso importante.

Duda, renovado hasta 2030, posa con el título liguero/Foto: JIMBEE CARTAGENA

La derrota por 4-3 en Santa Coloma, tras desperdiciar una ventaja de 0-2, evidenció que incluso los proyectos más sólidos no están exentos de desconexiones. Una nefasta segunda parte permitió al conjunto catalán darle la vuelta al marcador y dejó al Jimbee cuarto en la clasificación al cierre del año natural, por detrás de El Pozo, Barça y la revelación Manzanares.

Lejos de generar alarma, esa posición refuerza una idea clave: el Jimbee Cartagena afronta el resto de la temporada con todas las garantías para competir por todos los títulos, apoyado en una estructura estable, una plantilla reforzada con criterio y una identidad reconocible. En un escenario de máxima igualdad, la experiencia reciente y la continuidad del proyecto vuelven a jugar a favor de un equipo que ya ha demostrado saber llegar cuando realmente importa.

Todo este escenario competitivo no se entiende sin la figura de Duda en el banquillo. El técnico es uno de los grandes pilares del proyecto melonero, no solo por los resultados obtenidos, sino por la identidad, la gestión de vestuario y la capacidad de sostener al equipo en los momentos de máxima exigencia. La confianza de la directiva quedó reflejada con su renovación hasta 2030, una apuesta estratégica que refuerza la idea de continuidad y convierte al Jimbee Cartagena en uno de los proyectos más estables y reconocibles del fútbol sala europeo.

FC CARTAGENA: FIN DE UN CICLO AGOTADO Y NUEVO ESCENARIO INSTITUCIONAL

La imagen del descenso del FC Cartagena a Primera RFEF fue el punto final a una de las temporadas más negativas que se recuerdan en la historia reciente del club, tanto por resultados como por sensaciones. El equipo cerró su paso por el fútbol profesional batiendo récords negativos de puntuación y número de victorias, un desplome que no pudo frenar el relevo constante en el banquillo.

Hasta tres entrenadores —Abelardo, Jandro y Fernández Romo— pasaron por la dirección técnica sin conseguir enderezar el rumbo. Ninguno logró corregir una dinámica que iba más allá de lo deportivo y que evidenciaba un desgaste profundo en la estructura del club. El descenso fue, en ese sentido, la consecuencia lógica de una planificación deficiente y de una crisis institucional que terminó trasladándose al césped.

Los jugadores del FC Cartagena se dirigen hacia la escasa afición que los acompañó en Almería, el día del descenso matemático a Primera RFEF/Foto: FCC

Con el paso a Primera RFEF, el club afrontó un inevitable cambio de ciclo. En lo deportivo, la llegada de Javi Rey al banquillo ofreció un inicio ilusionante, aunque el equipo atraviesa actualmente un bache de resultados y juego. Aun así, la victoria por 3-0 ante el Torremolinos permitió cerrar el año natural 2025 en sexta posición, a un paso de los puestos de playoff de ascenso, suavizando un contexto que meses atrás parecía mucho más inestable.

Más allá del césped, el gran giro del año llegó en el plano institucional. El escenario parece haberse despejado con la venta del club a Alejandro Arribas, una operación que garantiza la viabilidad económica del FC Cartagena y abre una nueva etapa claramente orientada al objetivo de regresar al fútbol profesional. La salida definitiva de Duino Inversiones, encabezada por Paco Belmonte, pone fin a una etapa de diez años al frente del club.

Víctor Alonso (izda) junto a Arribas (dcha), aire fresco en el campo institucional/Foto: SALVA CASTIÑEYRAS

Un periodo largo y de contrastes. Bajo esa gestión, el FC Cartagena logró el premio gordo que tanto ansiaba durante años al alcanzar el fútbol profesional en 2020, en el contexto excepcional de la pandemia, y consolidarse durante cinco temporadas consecutivas en LaLiga. Sin embargo, con el paso del tiempo, el proyecto fue perdiendo fuerza, acumulando decisiones discutidas y desconectándose progresivamente de una afición que terminó mostrando un rechazo mayoritario. La forma en la que se produjo la salida, controvertida y tensa, ha acabado por empañar lo que fue, en sus primeros años, una de las etapas más brillantes del club.

El FC Cartagena inicia ahora un nuevo ciclo, con una estructura institucional renovada, un objetivo claro y la necesidad de reconstruir no solo un equipo competitivo, sino también la relación con su entorno social. El reto es mayúsculo, pero por primera vez en mucho tiempo el horizonte parece definido.

CB CARTAGENA: DEL OPTIMISMO INICIAL AL APRENDIZAJE FORZADO

El año 2025 del CB Cartagena se explica desde el fuerte contraste entre lo vivido el curso anterior y la complejidad del presente. En su primera temporada en Primera FEB, el equipo firmó una campaña sobresaliente, finalizando en séptima posición, con un balance de 16 victorias y 18 derrotas, y logrando una histórica clasificación para el playoff de ascenso a la ACB.

Aquel rendimiento tuvo continuidad competitiva en el playoff. En los cuartos de final, el CB Cartagena se midió al Real Betis Baloncesto en una eliminatoria de alto nivel, que los cartageneros llevaron hasta el límite. El equipo fue capaz de forzar el quinto partido en Sevilla, cayendo con honor tras una serie muy igualada que reforzó la sensación de que el proyecto estaba preparado para dar pasos importantes.

El conjunto cartagenero, debutante en la categoría, llegó hasta playoff apretando hasta el partido de desempate ante el Betis/Foto: CB CARTAGENA

Ese éxito generó un inevitable efecto escaparate. La salida de Jordi Juste y de varios jugadores clave obligó al club a una profunda reestructuración, aunque el verano se vivió con cierto optimismo. La llegada de Faverani, acompañada de otras caras nuevas, elevó las expectativas y alimentó la idea de que el equipo podía competir con solvencia pese a los cambios.

Sin embargo, el desarrollo de la temporada ha sido mucho más complejo de lo previsto. A mitad de la primera vuelta, el CB Cartagena se vio obligado a afrontar hasta tres bajas: Sebastian Thomas, Amari Kelly y Teemu Suokas abandonaron la plantilla, evidenciando las dificultades para encontrar estabilidad en el rendimiento colectivo. El club reaccionó en el mercado incorporando a Chayce Polynice y Kobe Webster, movimientos orientados a equilibrar el equipo y corregir carencias estructurales.

Pese a esos ajustes, los resultados no han acompañado. Al cierre del año natural 2025, el CB Cartagena es penúltimo clasificado de Primera FEB, con un balance de dos victorias y nueve derrotas, empatado con el colista Mallorca Palma. Una situación que refleja la dureza de la categoría y el impacto que tienen los constantes cambios en la construcción de una identidad sólida.

Foto de familia del equipo cartagenero durante la comparecencia reciente en la que se ratificaba la confianza en el cuerpo técnico/Foto: CB CARTAGENA

En este contexto, la respuesta institucional vuelve a ser un elemento clave del análisis. La directiva ha decidido mantener su respaldo al entrenador Félix Alonso y a su cuerpo técnico hasta final de temporada, apostando por la estabilidad como vía para reconducir el proyecto y evitar decisiones precipitadas que puedan hipotecar el medio plazo.

El CB Cartagena afronta ahora el tramo decisivo del curso inmerso en el mayor desafío desde su llegada a Primera FEB: demostrar capacidad de reacción, asentarse en la categoría y convertir la experiencia acumulada —tanto en el éxito como en la dificultad— en un aprendizaje real para el futuro del baloncesto cartagenero.

El deporte cartagenero cierra 2025 con una enseñanza clara: la estabilidad bien gestionada multiplica las opciones de éxito; la falta de estructura acaba pasando factura; y el crecimiento acelerado exige paciencia. Jimbee Cartagena, FC Cartagena y CB Cartagena representan tres realidades distintas, pero complementarias, de una ciudad que sigue compitiendo, aprendiendo y redefiniendo sus proyectos.